Editorial | Señor Intendente: Cuando una aclaración termina confirmando el problema

Existe un viejo dicho popular que asegura: “No aclares, que oscurece”. Y, a juzgar por la respuesta pública del intendente Marcelo Matzkin a la publicación de Deltacom, el refrán volvió a demostrar su vigencia.

En su descargo, el jefe comunal sostiene que la persona allanada “no es funcionario municipal”, sino un empleado del SIT que mantiene una relación laboral común y que jamás fue designado bajo ninguna función durante su gestión.

La aclaración, sin embargo, abre más interrogantes de los que cierra.

Porque el problema nunca fue solamente un organigrama o un cargo administrativo. El verdadero debate es otro: ¿Cómo funciona el control político sobre organismos donde el Municipio tiene responsabilidad? ¿Quién supervisa? ¿Quién responde? ¿Quién se hace cargo cuando aparecen situaciones de extrema gravedad?

Si el intendente pretende que toda discusión termine en una cuestión semántica —funcionario o empleado— quizás esté perdiendo de vista lo esencial: la responsabilidad política no siempre figura en un decreto de designación.

Hace dos años que esta gestión conduce el Ejecutivo municipal.

En ese tiempo hubo cambios en la SAPEM Costanera, en Aguas de Zárate, en ENDEZA y en distintas áreas sensibles de la administración. Supongamos, por un momento, que el intendente desconocía las irregularidades que fueron apareciendo. Hagamos ese ejercicio de buena fe.

Como decía Diego Maradona, podríamos pensar que “se le escapó la tortuga”.

El inconveniente es que la tortuga ya parece haber corrido una maratón.

Porque en estos dos años tampoco habría estado al tanto de los hechos que involucraron al hijo de un subsecretario de Seguridad; tampoco de asesores municipales vinculados a episodios de caza que generaron fuerte repercusión pública; tampoco del empleado del COZ detenido en Campana por Prefectura en una causa vinculada a estupefacientes.

Y ahora, según su propia explicación, tampoco estaría al tanto de un presunto delito cuya investigación podría involucrar a más personas.

La pregunta surge sola.

Si el intendente desconocía absolutamente todo, entonces el problema deja de ser judicial para transformarse en institucional.

Porque gobernar también implica saber qué ocurre dentro de la estructura que uno conduce.

Y si nadie le informa, alguien no está haciendo su trabajo. Si le informan y no actúa, el problema es todavía mayor.

Desde Deltacom hacemos periodismo. Publicamos información que muchas veces incomoda porque el rol de la prensa no es tranquilizar al poder, sino controlarlo.

No nos interesa discutir etiquetas administrativas. Nos interesa discutir responsabilidades.

La transparencia no consiste en publicar una captura de pantalla en redes sociales; consiste en garantizar controles eficaces, asumir responsabilidades y ofrecer explicaciones que respondan las preguntas de la ciudadanía, no solamente las que resultan más convenientes.

Con el mayor respeto institucional, y desde el humilde lugar de quienes ejercemos el periodismo con independencia, nos permitimos una recomendación al señor intendente.

Si tantas veces “se le escapa la tortuga”, quizás el problema ya no sea la velocidad del animal. Quizás sea momento de empezar a atarla.