Julio De Vido, ex ministro de Planificación Federal, se instaló en su vivienda del country Puerto Panal, en Lima, para cumplir prisión domiciliaria. La Justicia le concedió este beneficio el lunes por motivos de salud. Llegó a la casa por la noche desde la cárcel federal de Ezeiza, donde permanecía detenido desde noviembre pasado.
La Cámara Federal de Casación Penal aprobó la medida debido a su edad de 76 años y problemas médicos como hipertensión, diabetes insulinodependiente, dislipemia y una reciente angioplastia con stent. El Tribunal Oral estableció las condiciones de cumplimiento. Así, el juez Ricardo Basílico ordenó una tobillera electrónica, adhesión al Programa de Asistencia a Personas Bajo Vigilancia Electrónica del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, y la prohibición de salida del país. Además, la defensa y su esposa Alessandra Minnicelli, como garante, deben informar con antelación los turnos médicos.
El caso deriva de la tragedia ferroviaria de Once, ocurrida el 22 de febrero de 2012. Un tren de la línea Sarmiento chocó y causó 52 muertes y más de 700 heridos. De Vido recibió una condena de cuatro años por administración fraudulenta, al no supervisar los fondos públicos destinados a la empresa concesionaria del servicio. La Corte Suprema confirmó la sentencia el año pasado y la dejó firme. El ex funcionario ingresó en prisión el 13 de noviembre.
Familiares de las víctimas criticaron la decisión en un comunicado. Expresaron que agotaron todas las instancias judiciales para impedir el beneficio, pero respetan el fallo de los jueces. Sin embargo, sostienen que ninguna patología, edad o remedio atenúa la responsabilidad de De Vido. Lo acusan de enriquecerse violando leyes y de fallar en el deber de proteger a la población, lo que derivó en la muerte de sus seres queridos.











