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martes, abril 14, 2026
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    Nucleoeléctrica: “congelan” la investigación sobre las irregularidades durante la gestión de Demian Reidel

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    Aseguran que la investigación por presuntos sobreprecios durante la gestión de Demian Reidel fue frenada. Técnicos y delegados denuncian que la nueva conducción recibió la orden de priorizar la privatización parcial de las centrales, mientras crecen las sospechas sobre una eventual subvaluación de la empresa estatal.

    “La investigación interna sobre las contrataciones con sobreprecios durante el mandato de Reidel y su equipo no está avanzando. Internamente, hay instrucciones para que la auditoría sea congelada. En caso contrario, debería haber una causa penal, y no la hay. A la nueva cúpula le bajaron una orden concreta: no pierdan tiempo, y avancemos con la privatización de la centrales”.

    La definición pertenece a una fuente calificada dentro de Nucleoeléctrica, empresa estatal que quedó en el centro de todas las miradas en enero de este año, cuando se conocieron las denuncias internas por presiones sobre ingenieros de carrera y presuntos sobreprecios en diferentes contrataciones impulsadas por Demian Reidel y su equipo.

    Consultado por Ámbito, el ingeniero Ernesto Simionato, quien motorizó una de las presentaciones, indicó que “hasta ahora, y a casi cuatro meses de las denuncias, es todo una cáscara. Nadie dio explicaciones sobre los u$s6,4 millones que están en una nebulosa”.

    Simionato se refiere a la denuncia sobre la contratación de un sistema de gestión administrativo valuado en u$s7 millones, lo cual representa un 1066,7% más que el software ya utilizado y que cumple las mismas funciones.

    El ingeniero señaló que “se trata de un tema difícil porque ahora, después de lo que sucedió con Reidel, que echó a quienes querían hacer las cosas bien, la gente está con miedo”.

    La principal hipótesis que manejan quienes no solo cuestionaron las diferentes contrataciones por sobreprecios sino también la instauración de un “clima de terror” es que la nueva cúpula de Nucleoeléctrica recibió la orden de no avanzar en la auditoría, y en cambio acelerar administrativamente para que se lleve a cabo la privatización encomendada por el propio presidente Javier Milei.

    De fondo, aparecen las acusaciones que indican que se subvaluará NASA, para “obtener cash rápido”.

    Cadena de responsabilidad

    La decena de testimonios que recabó este medio sobre los movimientos de Demian Reidel y su equipo liderado por el periodista Marcelo Pantuso y el ingeniero Marcelo Famá, coincidieron en que su paso por Nucleoeléctrica estuvo marcado a fuego por la instauración de un “clima de terror” para todos aquellos que no acatasen las órdenes, incluso si éstas estaban reñidas con la normativa.

    Los primeros pasos los dio el gerente de planta de Atucha I y II, Juan Pablo Nolasco Sáenz, quien documentó y denunció ante la Comisión de Integridad de NASA las presiones ejercidas para que se llevase a cabo una contratación de un servicio de limpieza con un 140% de sobreprecios. Luego, le siguió la presentación llevada por el mencionado Simionato, delegado de ATE en NASA, a raíz de la compra del sistema “SAP S/4HANA”, cuyo costo de u$s7 millones es 11,6 veces mayor al sistema actual (u$s600 mil), y que, a la vez, no representa mejoras significativas.

    Ambas presentaciones se conocieron públicamente en enero, y fungieron cual olla a presión. Todo voló por el aire, incluso Reidel y su equipo.

    Todas las alarmas se encendieron en septiembre de 2025 cuando, luego de que se negasen a realizar contrataciones que consideraban irregulares, fueron echados cinco gerentes de línea (cuatro de ellos tenían 20 años de antigüedad) sin que se abriera sumario alguno. Eran gerentes de áreas clave, como Finanzas, Sistemas, Compras, Legales y Logística.

    Luego, Ámbito reveló que no se trataba de acciones aisladas, sino que, sobre la base de testimonios calificados, se supo que “Reidel y su gente armaron un grupo que vino a Nucleoeléctrica a intentar hacer caja tanto por medio de licitaciones como con la plata de NASA, que era colocada en fondos (de inversión) para hacer dinero. Cuando llegaron, estuvieron un par de meses tratando de ver si los gerentes que estaban en la línea de pagos y de compras eran permeables. Querían ver si podían contar con ellos para llevar a cabo compras direccionadas y con sobreprecios. Cuando esos gerentes plantearon diferencias, porque no querían quedar envueltos en ningún tipo de escándalos, directamente los echaron para poner gente de ellos”.

    “Inicialmente, se trataba de situaciones en las cuales Pantuso decidía unilateralmente no pagar a las compañías, tratando de estirar los pagos lo más posible porque la plata estaba invertida en fondos de inversión. El objetivo de esa especie de auditoría era, a partir de consultar a quienes tenían mucha experiencia de planta, buscar una manera de que los nuevos procesos que querían implementar no afecten la operatividad de la planta, que era lo que estaba pasando. Básicamente, repuestos que no llegaban, servicios que no se contrataban a tiempo, etcétera”, relató un ingeniero con más de 20 años de antigüedad en NASA.

    Otra fuente calificada contó que tardaron “alrededor de tres o cuatro meses hasta que entendieron cómo funcionaba el circuito de contrataciones y pagos, y ahí tomaron la decisión de echar sin sumario a los gerentes de carrera y se quedaron con esas gerencias para hacer negocios. Fue algo brutal. Llegaron a ir con pedidos de compras insólitos, que cuando uno de los gerentes las observaba lo tomaban a mal y comenzaba la presión, a pesar de que quedaban expuestos porque se trataba de técnicos que conocían aquello de lo que hablaban”.

    Varias de las fuentes precisaron que, dentro del actual Gobierno, con los directorios que precedieron a Reidel trabajaron con total normalidad. Las rarezas e irregularidades aparecieron durante el tiempo en que el físico estuvo al frente de NASA, dijeron.

    Fue en ese momento en que se conoció que se llevaría a cabo una auditoría que, finalmente, abriría la posibilidad de presentar una denuncia penal, y que todo no quedase archivado en un cajón de la Comisión de Integridad de NASA.

    Ahora, a cinco meses de la presentación de Nolasco y a dos meses de la renuncia de Reidel y su equipo, diferentes fuentes confirmaron que la investigación interna está “congelada”. O, como señaló Simionato para esta nota, “todo está en una nebulosa”.

    Objetivo supremo

    La orden del Gobierno es “no pierdan tiempo y abóquense al objetivo real”: la privatización parcial de las centrales gestionadas por NASA. Sin embargo, esto también se encuentra cuestionado por los técnicos, ya que se maneja como principal hipótesis que se buscará vender por un valor inferior al real.

    Para algunos miembros del Tribunal de Tasación de la Nación, el valor total actualizado de las centrales gestionadas por NASA estaría cerca de u$s13.000 millones, mientras que, diferentes fuentes dentro de NASA indican que “el Gobierno busca vender el 44% por apenas u$s1.000 millones”.

    En 2025, el mencionado Tribunal de Tasaciones se abrió, con la sola firma de su presidente, el arquitecto Julio Villamonte, porque la idea es que las tase el BNA o el BICE. Fuentes calificadas indicaron que “el Tribunal de Tasaciones viola la Ley N°21.126 al negarse a tasar y dejar que lo haga un banco que no tiene especialistas para llevarlo a cabo. Actualmente, la tasación de Nucleoeléctrica oscila entre 10 y 11 mil millones de dólares”.

    A su vez, cuestionan que “fue solo el presidente quien por medio de una nota comunicó que el tribunal no podía tasar cuando tenía que ser una decisión del cuerpo”.

    En 2010, el propio Tribunal de Tasaciones estableció que “la valuación de las Centrales de Generación Eléctrica y Nucleares debe ser realizadas por Ingenieros especialistas ya que al existir ingeniería en su construcción, también existen soluciones de ingeniería para obtener su valor”.

    El rendimiento de Nucleoeléctrica va en contramano de uno de los clásicos argumentos a la hora de privatizar, ya que en 2024 fue superavitaria.

    Más allá del caso Reidel, que incluyó presiones a ingenieros de carrera, Nucleoeléctrica padeció la motosierra, ya que se fueron ingenieros formados dentro del sistema nuclear estatal y está costando reemplazarlos porque los salarios quedaron atrasados.

    La principal hipótesis que manejan quienes no solo cuestionaron las diferentes contrataciones por sobreprecios sino también la instauración de un “clima de terror” es que la nueva cúpula de Nucleoeléctrica recibió la orden de no avanzar en la auditoría, y en cambio acelerar administrativamente para que se lleve a cabo la privatización encomendada por el propio presidente Javier Milei.

    De fondo, aparecen las acusaciones que indican que se subvaluará NASA, para “obtener cash rápido”.

    Cadena de responsabilidad

    La decena de testimonios que recabó este medio sobre los movimientos de Demian Reidel y su equipo liderado por el periodista Marcelo Pantuso y el ingeniero Marcelo Famá, coincidieron en que su paso por Nucleoeléctrica estuvo marcado a fuego por la instauración de un “clima de terror” para todos aquellos que no acatasen las órdenes, incluso si éstas estaban reñidas con la normativa.

    Los primeros pasos los dio el gerente de planta de Atucha I y II, Juan Pablo Nolasco Sáenz, quien documentó y denunció ante la Comisión de Integridad de NASA las presiones ejercidas para que se llevase a cabo una contratación de un servicio de limpieza con un 140% de sobreprecios. Luego, le siguió la presentación llevada por el mencionado Simionato, delegado de ATE en NASA, a raíz de la compra del sistema “SAP S/4HANA”, cuyo costo de u$s7 millones es 11,6 veces mayor al sistema actual (u$s600 mil), y que, a la vez, no representa mejoras significativas.

    Ambas presentaciones se conocieron públicamente en enero, y fungieron cual olla a presión. Todo voló por el aire, incluso Reidel y su equipo.

    Todas las alarmas se encendieron en septiembre de 2025 cuando, luego de que se negasen a realizar contrataciones que consideraban irregulares, fueron echados cinco gerentes de línea (cuatro de ellos tenían 20 años de antigüedad) sin que se abriera sumario alguno. Eran gerentes de áreas clave, como Finanzas, Sistemas, Compras, Legales y Logística.

    Luego, Ámbito reveló que no se trataba de acciones aisladas, sino que, sobre la base de testimonios calificados, se supo que “Reidel y su gente armaron un grupo que vino a Nucleoeléctrica a intentar hacer caja tanto por medio de licitaciones como con la plata de NASA, que era colocada en fondos (de inversión) para hacer dinero. Cuando llegaron, estuvieron un par de meses tratando de ver si los gerentes que estaban en la línea de pagos y de compras eran permeables. Querían ver si podían contar con ellos para llevar a cabo compras direccionadas y con sobreprecios. Cuando esos gerentes plantearon diferencias, porque no querían quedar envueltos en ningún tipo de escándalos, directamente los echaron para poner gente de ellos”.

    “Inicialmente, se trataba de situaciones en las cuales Pantuso decidía unilateralmente no pagar a las compañías, tratando de estirar los pagos lo más posible porque la plata estaba invertida en fondos de inversión. El objetivo de esa especie de auditoría era, a partir de consultar a quienes tenían mucha experiencia de planta, buscar una manera de que los nuevos procesos que querían implementar no afecten la operatividad de la planta, que era lo que estaba pasando. Básicamente, repuestos que no llegaban, servicios que no se contrataban a tiempo, etcétera”, relató un ingeniero con más de 20 años de antigüedad en NASA.

    Otra fuente calificada contó que tardaron “alrededor de tres o cuatro meses hasta que entendieron cómo funcionaba el circuito de contrataciones y pagos, y ahí tomaron la decisión de echar sin sumario a los gerentes de carrera y se quedaron con esas gerencias para hacer negocios. Fue algo brutal. Llegaron a ir con pedidos de compras insólitos, que cuando uno de los gerentes las observaba lo tomaban a mal y comenzaba la presión, a pesar de que quedaban expuestos porque se trataba de técnicos que conocían aquello de lo que hablaban”.

    Varias de las fuentes precisaron que, dentro del actual Gobierno, con los directorios que precedieron a Reidel trabajaron con total normalidad. Las rarezas e irregularidades aparecieron durante el tiempo en que el físico estuvo al frente de NASA, dijeron.

    Fue en ese momento en que se conoció que se llevaría a cabo una auditoría que, finalmente, abriría la posibilidad de presentar una denuncia penal, y que todo no quedase archivado en un cajón de la Comisión de Integridad de NASA.

    Ahora, a cinco meses de la presentación de Nolasco y a dos meses de la renuncia de Reidel y su equipo, diferentes fuentes confirmaron que la investigación interna está “congelada”. O, como señaló Simionato para esta nota, “todo está en una nebulosa”.

    Objetivo supremo

    La orden del Gobierno es “no pierdan tiempo y abóquense al objetivo real”: la privatización parcial de las centrales gestionadas por NASA. Sin embargo, esto también se encuentra cuestionado por los técnicos, ya que se maneja como principal hipótesis que se buscará vender por un valor inferior al real.

    Para algunos miembros del Tribunal de Tasación de la Nación, el valor total actualizado de las centrales gestionadas por NASA estaría cerca de u$s13.000 millones, mientras que, diferentes fuentes dentro de NASA indican que “el Gobierno busca vender el 44% por apenas u$s1.000 millones”.

    En 2025, el mencionado Tribunal de Tasaciones se abrió, con la sola firma de su presidente, el arquitecto Julio Villamonte, porque la idea es que las tase el BNA o el BICE. Fuentes calificadas indicaron que “el Tribunal de Tasaciones viola la Ley N°21.126 al negarse a tasar y dejar que lo haga un banco que no tiene especialistas para llevarlo a cabo. Actualmente, la tasación de Nucleoeléctrica oscila entre 10 y 11 mil millones de dólares”.

    A su vez, cuestionan que “fue solo el presidente quien por medio de una nota comunicó que el tribunal no podía tasar cuando tenía que ser una decisión del cuerpo”.

    En 2010, el propio Tribunal de Tasaciones estableció que “la valuación de las Centrales de Generación Eléctrica y Nucleares debe ser realizadas por Ingenieros especialistas ya que al existir ingeniería en su construcción, también existen soluciones de ingeniería para obtener su valor”.

    El rendimiento de Nucleoeléctrica va en contramano de uno de los clásicos argumentos a la hora de privatizar, ya que en 2024 fue superavitaria.

    Más allá del caso Reidel, que incluyó presiones a ingenieros de carrera, Nucleoeléctrica padeció la motosierra, ya que se fueron ingenieros formados dentro del sistema nuclear estatal y está costando reemplazarlos porque los salarios quedaron atrasados.

    Fuente: Ámbito

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