Inflación en alza y tensiones internas: el Gobierno recalcula en medio del caso Adorni

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  • El aumento de precios de marzo volvió a incomodar a la Casa Rosada, mientras crecen las fricciones políticas dentro del oficialismo y el escándalo que involucra al jefe de Gabinete sigue impactando en la agenda pública.

El Gobierno nacional atraviesa semanas de alta sensibilidad política y económica. La aceleración inflacionaria registrada en marzo —con un 3,4% que no estaba en los cálculos oficiales— reabrió interrogantes dentro del equipo de Javier Milei, donde el optimismo inicial empieza a mostrar fisuras.

El problema ya no es solo técnico sino también político: la persistencia de la inflación, tras meses de ajuste, comienza a erosionar expectativas y a tensionar la narrativa oficial. Los datos recientes muestran un deterioro en el poder adquisitivo —con salarios corriendo por detrás de los precios— y señales de fatiga social que empiezan a aparecer incluso entre sectores que acompañaron el rumbo económico.

A esto se suma un cambio en las proyecciones. Las metas iniciales del Gobierno, que incluían una inflación anual considerablemente más baja y una expansión económica acelerada, fueron recalibradas. Incluso organismos internacionales moderaron sus previsiones de crecimiento, lo que refuerza un clima de mayor cautela.

Apertura de las sesiones ordinarias del Congreso. El presidente Javier Milei brinda su discurso ante la Asamblea Legislativa en el recinto de la Cámara de Diputados, en el inicio del período legislativo 2026.
Fotos: Cristina Sille.

En este contexto, dentro del Gabinete empieza a tomar forma una preocupación que antes se atribuía exclusivamente a factores externos. Según trascendidos de alto nivel, el ministro de Economía, Luis Caputo, habría advertido en conversaciones reservadas: “El único riesgo que nos queda es el riesgo político”. La frase sintetiza un cambio de enfoque: la incertidumbre ya no proviene solo del escenario económico, sino también de las tensiones internas.


La economía como límite

En el entorno presidencial reconocen un punto crítico: el margen de error es mínimo cuando se trata de la economía. “Javier se puede permitir fracasar en muchas cosas, pero no en la economía”, deslizan cerca del mandatario. La definición expone la centralidad del programa económico como sostén político del oficialismo.

Sin embargo, la falta de resultados en línea con las expectativas iniciales genera inquietud. Las proyecciones sobre la inflación futura, incluso dentro del propio Gobierno, dejaron de ser categóricas. El optimismo que hablaba de niveles cercanos a cero hacia mediados de 2026 fue perdiendo fuerza frente a una realidad más compleja.


Medidas en estudio y señales del Banco Central

En paralelo, el equipo económico comenzó a introducir ajustes. El Banco Central avanzó en la flexibilización de encajes bancarios y promueve una baja en las tasas de interés para incentivar el crédito. La estrategia apunta a dinamizar la economía sin comprometer la estabilidad cambiaria, en un contexto donde la acumulación de reservas ofrece cierto margen de maniobra.

Aun así, el cambio de enfoque revela que el esquema inicial atraviesa una etapa de revisión.


El factor político: el caso Adorni

Mientras la economía exige respuestas, el frente político suma presión. El caso que involucra al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, se convirtió en un eje incómodo que atraviesa tanto al Gobierno como a su base de apoyo.

La investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito continúa avanzando con nuevas citaciones, mientras el tema se instala en la agenda pública y en ámbitos cotidianos, desde reuniones sociales hasta conversaciones informales. Puertas adentro, incluso funcionarios oficialistas reconocen en privado la dificultad de sostener la situación.

La tensión también impacta en la militancia libertaria. Algunas voces comenzaron a expresar incomodidad, rompiendo el silencio que predominó en las primeras semanas. En ese marco, el escritor Nicolás Márquez fue contundente al afirmar: “Adorni es un sujeto muerto, terminado”, marcando un quiebre en el discurso alineado.


Interna y desgaste

El conflicto interno escaló en los últimos días con la difusión de contenidos polémicos en espacios afines al oficialismo, que incluso habrían alcanzado a Karina Milei. El episodio, lejos de ser menor, profundizó el malestar en la cúpula del poder y dejó al descubierto fisuras en el armado político.

En este escenario, el Gobierno enfrenta un doble desafío: recomponer la credibilidad de su programa económico y contener una interna que amenaza con erosionar su cohesión. La combinación de inflación persistente, expectativas recalibradas y conflictos políticos configura un panorama más complejo que el previsto meses atrás.

La administración Milei ingresa en una etapa donde los resultados concretos empiezan a pesar más que las promesas. Con la economía bajo presión y la política atravesada por tensiones, el oficialismo deberá demostrar capacidad de gestión y control interno si pretende sostener su rumbo.

El margen de error, hoy, parece más estrecho que nunca.

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