Basta de persecución y vaciamiento: Nucleoeléctrica no es un botín de guerra

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La Junta Interna de ATE Nucleoléctrica Argentina S.A. emitió un duro comunicado sobre la situación del sector nuclear. Denuncian incremento de “violencia institucional y persecución” por parte de los nuevos gerentes y equipos de asesores. 

COMUNICADO COMPLETO:

Ante la profundización del desguace en Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NASA), la Junta Interna de ATE, junto a la inmensa mayoría de los trabajadores de nuestras tres centrales (Atucha I, Atucha II y Embalse) y el conjunto de las organizaciones gremiales que integran el sector, denunciamos públicamente la escalada de violencia institucional y persecución que estamos sufriendo.
La llegada de funcionarios provenientes de la gestión de la TV Pública y el entorno comunicacional de la actual administración no es solo un desembarco de personal sin idoneidad técnica. Es la instauración de una estructura de vigilancia y apriete.

Persecución digital y silencio forzado

Denunciamos que estos nuevos “gerentes” y sus equipos de asesores han comenzado a utilizar sus puestos para hostigar a delegados y trabajadores que se oponen al plan de vaciamiento. La metodología es clara: vigilan nuestras redes sociales personales, rastreando cualquier expresión de disidencia para intentar intimidar y silenciar a quienes denunciamos que el objetivo final de esta gestión es la privatización a precio de remate de nuestro patrimonio nacional. No permitiremos que se utilice el aparato de la empresa para perseguir trabajadores ni para instaurar un clima de miedo que facilite la entrega de nuestras centrales.

Una estafa que nos empobrece
A esto se suma la crisis salarial provocada. Mientras nos imponen aumentos que apenas cubren la mitad de la inflación —cifras que, además, son una ficción, ya que el índice del INDEC está desactualizado y no refleja la brutal pérdida del poder adquisitivo que sufrimos en las góndolas y al pagar servicios—, vemos cómo los recursos de la empresa se destinan a pagar salarios de privilegio a estos operadores políticos. La planta de trabajadores continúa siendo reducida y siendo reemplazada por trabajadores contratados con menos salario y menos derechos.

Al respecto, Gabriel Espósito, Secretario Adjunto de la Junta Interna de ATE en Nucleoeléctrica Argentina, sentenció:
” No estamos ante una simple designación política; es un plan de ataque integral. No conformes con empobrecernos con salarios que no cubren ni la mitad de la inflación real, ahora se dedican a la persecución ideológica. Se pasan el día rastreando nuestras redes sociales para intentar callarnos porque les molesta que denunciemos la verdad: que vienen a desmantelar la empresa para venderla por monedas. Que les quede claro a los funcionarios que desembarcaron de la TV Pública: la soberanía energética se defiende con conocimiento, no con patrullaje digital. La unidad de los trabajadores de Atucha I, Atucha II y Embalse, junto a todas las organizaciones gremiales, es absoluta. No van a poder privatizar nuestra empresa porque no vamos a dejar que nos arrebaten ni nuestro salario, ni nuestra dignidad, ni nuestro derecho a defender la soberanía energética.”

Desde esta Junta Interna, reafirmamos que el rechazo a este modelo de entrega es unánime en el ámbito nuclear. La energía nuclear es una política de Estado de 75 años de servicio que no puede ser liquidada por un grupo de improvisados que confunden la gestión de una central nuclear con una campaña de redes sociales.

Hacemos un llamado a la sociedad a estar alerta: cuando el Estado se retira de la producción de energía estratégica, el costo lo pagan los trabajadores y el futuro del país.

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