Columna de Opinión: por Prof. Jorge Cirio
“Estoy como Walt Disney, no me caliento más”, así dijo el Presidente de la Nación en su último reportajes del año 2025. Parece ser que se acabaron los insultos contra quienes lo critican.
Más allá de este cambio, lo importante no cambia; es más, se profundiza. Para la navidad pasada, Milei le regaló a todo su gabinete un libro de Walter Block: “Defendiendo lo indefendible”. Todos posaron en una foto con dicho libro en la mano. El libro fue publicado en el año 1976 y reeditado en el año 2018.
El autor presenta una defensa económica y filosófica de personajes que considera como villanos sociales: “Prostitutas, proxenetas, usureros, especuladores, comerciantes de barrios pobres, empleadores de trabajo infantil, traficantes de drogas”, todos son defendidos por Block.
La tesis central del libro es que estas personas no cometen actos de violencia contra terceros y que sus actividades benefician a la sociedad a través del libre comercio. Dice: “…que estas actividades no deben ser prohibidas por el Estado, aunque puedan ser moralmente cuestionables. Son héroes, el único villano es el Estado, cuya intervención a través de regulaciones y prohibiciones sólo agrava el problema que intenta resolver”.
El mercado, según Block es amoral, ni moral ni inmoral y funciona como un medio eficiente para satisfacer las preferencias de los consumidores, sean estos virtuosos o deplorables.
El autor defiende, por ejemplo, a los traficantes de drogas, argumentando que a la adicción a las drogas se le atribuye consecuencias negativas, como la muerte, el crimen, el robo, la prostitución, que no son causadas por la droga sino por la prohibición de la venta de drogas, y que es por eso, que el narcotraficante debe ser considerado un héroe, porque al actuar, baja los precios, y así salva vidas y alivia la tragedia.
Block, también argumenta que la prostitución es un intercambio comercial de servicios y que los proxenetas facilitan la operación. “Tanto los narcos como los proxenetas son proveedores que responden a una demanda del mercado.”. Está muy claro que en una sociedad Anarcocapitalista serían dos actividades moral y económicamente idénticas a cualquier otra actividad comercial. Al no haber trabas y al desaparecer el Estado, con derecho a controlar, todo se remite a un acuerdo entre privados, entre el que ofrece el servicio y quien lo compra.
El presidente al regalar este libro a todo su gabinete, lo hace como una señal doctrinaria del rumbo ideológico de su gobierno. Justamente, Sturzenegger, días después dijo: “Los argentinos que gastan sus dólares en el exterior son héroes de la producción. No generan una fuga de dólares sino que incentivan la competitividad de los sectores productivos, al requerir divisas que sólo los exportadores pueden generar, la demanda de divisas de nuestros veraneantes al exterior es lo que sostiene la competitividad al agro, a la industria.”
No hay duda alguna que la elección del libro de Block como regalo de Navidad, por parte del presidente, a todo su gabinete, es justamente lo que espera que sus funcionarios hagan: una defensa irrestricta de la Libertad de Mercado, incluso cuando ésta, choque frontalmente con la moral pública o la sensibilidad social.
El libro del anarcocapitalista Block pone en jaque, justamente aquellos valores y legalidades, en un aparente intento presidencial de acelerar la madre de todas las batallas. Según el mismo Milei y lo que sus seguidores expusieron, la Batalla Cultural significa pasar de la idea de los derechos sociales a otra, que considera a la Justicia Social una aberración; es pasar del intervencionismo del Estado a la idea de un Estado ladrón que le roba a “la gente de bien”, para beneficiar a los que no trabajan.
Walt Disney y Walter Block en la Casa Rosada llegaron para lograr el objetivo fundacional de Javier Milei: “Ser el topo que destruya al Estado”.
Prof. Jorge Cirio










