A casi tres meses de la denuncia del intendente Marcelo Matzkin y el allanamiento en su domicilio, el periodista Eduardo Rivas volvió a escribir una nota en su portal principedelmanicomio.ar . En esta ocasión su análisis se focalizó en la interna del Partido Justicialista de Zárate.

Sobre la situación judicial no brindó nuevos datos y se limitó a afirmar al comienzo de su columna “Con menos recursos y la temática acotada, volvemos al ruedo tras un forzado y no querido parate. Una vez más dejamos correr la mano para escribir sobre la realidad y dar nuestra opinión, pretendiendo acercar al lector una visión más del acontecer cotidiano. Pretendiendo que sirva de disparador del propio pensamiento crítico, tan necesario en épocas de pensamiento único e imposición de ideas. Y acá no sobra ninguno”.

Cuando las diferencias se dirimen en las urnas (y no en los bares) 🗳️

Y en este sentido queremos poner en relieve lo que, a priori, aparece como una verdadera nota disonante en esta prédica extendida en la sociedad: la discusión política real, esa en la que los afiliados eligen en persona a quienes mejor representan sus ideas. Qué rareza, ¿no?

El Partido Justicialista de Zárate integra un grupo selecto -junto al de Tres de Febrero, Morón, San Miguel, San Antonio de Areco, Lobos, Lincoln, Balcarce, Mar del Plata, Lobería, Coronel Suárez y Tornquist- donde la sangre interna no se lava en ningún escritorio sino directamente en la cancha. Y esto no es un dato menor: junto a la Unión Cívica Radical, son de los pocos casos en que las diferencias se saldan en las urnas, con boletas y todo. De hecho, la experiencia radical local es un antecedente más que válido para analizar lo que viene, dada la injerencia externa que tuvieron esos comicios. Porque en Zárate, ya sabemos, lo de afuera siempre termina metiendo la cuchara.

El peronismo local dirimirá entonces en las urnas las diferencias que sobrelleva desde tiempo atrás, y que generó profundos conflictos en los cierres de listas para las elecciones generales. Tensiones que, dicho sea de paso, ya vienen de lejos: desde aquella maniobra del 2022 en que Matilla llegó a la Presidencia del Concejo Deliberante con los votos de la entonces oposición de Cambiemos, en una jugada que dejó más de un diente apretado dentro del propio peronismo.

Los dos peronismos zarateños: ¿hermanos o rivales de telenovela? 🎭

Los que se presentan son los dos sectores que, desde hace tiempo, vienen pugnando por encabezar al principal partido de oposición. Dos visiones, dos estrategias, dos mundos que se miran con desconfianza desde las trincheras.

Por un lado, el sector más proclive al acuerdo con el oficialismo, liderado -en las sombras, como siempre, que la luz le quema- por Abel Furlán. Su hombre en cancha: Leandro Matilla, actual presidente del PJ local, que encabeza la lista ‘Lealtad Peronista’ con Agustina Medina como vice y Miguel Morano como secretario general. Un nombre que, hay que reconocerlo, tiene el mérito de haber sobrevivido a varios terremotos internos sin despeinarse demasiado. Recordemos que en 2023 estaba listo para ser candidato a intendente… hasta que dejó de serlo.

Por el otro lado, el sector más preocupado por dotar al PJ local de un perfil genuinamente opositor, referenciado en la Diputada Nacional Agustina Propato. Su candidata en la interna: Ana María Almirón, histórica militante del peronismo zarateño, acompañada por el médico Eduardo Fox en la lista ‘Puro Peronismo’.

Esta situación, tan obvia incluso para quienes no somos afiliados ni militamos en el peronismo, será el fiel de la balanza desde el que cada platillo ganará, o perderá, peso. Y peso político en Zárate, en año previo a elecciones legislativas, vale oro.

El espejo radical: una historia que debería preocupar ⚠️

En este mismo sitio hemos hablado de la importancia de la alternancia y la alternativa como ejes básicos para la concreción de una verdadera democracia. Y el peronismo zarateño ya ha dado muestras de estar dispuesto a dejar a un lado las diferencias y promover acuerdos en pos de la alternancia -como fueron los acuerdos en el Concejo Deliberante en la última renovación de autoridades. Hasta ahí, bien.

El problema es lo que viene después. Queda por delante saber si los peronistas zarateños están dispuestos a generar alternativas, esto es, si quieren construir una alternativa real de poder o simplemente acomodarse al calor del oficialismo y esperar que los años pasen solos.

La UCR local eligió no hacerlo. Eligió subsumirse al poder ajeno y al negocio propio, una decisión que el electorado local fue registrando con paciencia hasta que, llegado el momento, pasó factura. La pregunta es inevitable: ¿qué hará el PJ? ¿Aprendió algo de ese espejo o está tan ocupado con su propia novela interna que no tuvo tiempo de mirar?.

Almirón vs. Matilla: algo más que un cargo partidario 🥊

Ana María Almirón propone un cambio de paradigma en el peronismo local. Aún con matices -porque no hay peronista sin matices, eso sería demasiado fácil- su historia militante la avala. Y en su objetivo logró reunir tras de sí a amplios sectores del peronismo local, lo cual no es un mérito menor en un partido acostumbrado a fragmentarse ante la mínima presión.

Leandro Matilla propone, en cambio, seguir la senda actual: negociación, acuerdo, conversación permanente, incluso cuando se dice estar en las antípodas del pensamiento. Un estilo que algunos llaman pragmatismo y otros llaman -con menos diplomacia- complicidad con el statu quo. Matilla es el tipo que sabe moverse en los pasillos, que conoce cuándo apretar y cuándo soltar. Lo que todavía no está claro es si esa habilidad sirve para construir oposición o solo para mantenerse en el cargo.

Quien encabece el PJ tras las elecciones tiene por delante la dura tarea de construir una alternativa política local hoy inexistente. Y no es una tarea menor: las últimas elecciones, tanto locales como provinciales y nacionales, demostraron que ese reclamo existe, que hay un electorado que no se siente representado ni por el oficialismo ni por una oposición que a veces parece más interesada en las fotos que en las ideas.

Lo que está en juego: mucho más que un cargo partidario 🎯

De lo que decidan los afiliados peronistas dependerá cuál será el perfil del peronismo zarateño de cara a 2027: si continuista o rupturista, si más de lo mismo o algo nuevo, si negociación o confrontación.

No es un detalle menor. El peronismo local ha demostrado ser la fuerza política con mayor caudal de votos en el distrito y, por ende, la base más sólida de cara a las próximas elecciones. Un PJ con perfil opositor claro y conducción firme es un rival serio para el oficialismo, un PJ con un perfil más complaciente es un partenaire ocasional. Un PJ tibio, acomodaticio, mirando para todos lados al mismo tiempo, es -en el mejor de los casos- un actor secundario. Y en el peor, una escribanía del poder de turno.

De la próxima elección interna dependerá, en gran parte, si el PJ zarateño busca posicionarse como alternativa de gobierno o confirmarse como socio de facto del oficialismo. Y esa es una distinción que los zarateños, en silencio pero con la memoria bien afilada, van a registrar.

El veredicto de las urnas (y de la historia) 🏛️

Los zarateños estaremos atentos. Porque en una ciudad que lleva años mirando cómo los mismos apellidos rotan de cargo en cargo, que vio cómo la UCR eligió el negocio sobre la representación, que viene soportando una gestión municipal que confunde opacidad con eficiencia, la pregunta no es menor.

Ana María Almirón o Leandro Matilla son las alternativas. Agustina Propato o Abel Furlán son quienes, desde las sombras o desde los reflectores, liderarán los próximos años al PJ local.

Pero la verdad más incómoda de esta interna no es quién gana. Es lo que viene después. Porque el desafío real no es la elección del 15 de marzo. El desafío real es si el peronismo zarateño tiene la valentía -y la voluntad- de ser lo que dice que quiere ser: una oposición de verdad, no de vitrina.

¿Qué elegirán los peronistas zarateños? 🤔 ¿Qué le ofrecerán los peronistas a los zarateños? ¿Cambio o más de lo mismo?

La respuesta, como siempre en esta ciudad, llegará tarde. Pero llegará.


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