La Cámara Pastoral de Zárate comparto un mensaje destinado a las familias de cara al Último Primer Día (UPD) en Colegios Secundarios.

Estimadas familias:

En el marco del inicio del ciclo lectivo, la Cámara Pastoral de Zárate y el programa multidisciplinario “Pista de Aterrizaje” , acercan a las instituciones educativas una reflexión preventiva vinculada al llamado “Último Primer Día” (UPD).

Lo que aquí compartimos es una sugerencia orientada al cuidado, basada en experiencias concretas de acompañamiento a jóvenes en contextos nocturnos y situaciones de vulnerabilidad.

El último año del nivel secundario es una etapa profundamente significativa. La emoción por comenzar esta última trayectoria escolar es legítima y comprensible. Sin embargo, en distintos lugares del país se han registrado situaciones preocupantes asociadas a celebraciones sin supervisión adecuada.

Entre las problemáticas que pueden presentarse se observan:

* Consumo excesivo de alcohol.
* Mezcla de bebidas y sustancias.
* Privación total de descanso previo a la jornada escolar.
* Traslados en horarios de madrugada sin condiciones seguras.
* Presión grupal que lleva a decisiones no deseadas.
* Exposición en redes sociales con posibles consecuencias futuras
La difusión de fotos o videos en redes sociales, muchas veces sin consentimiento, puede derivar en situaciones de exposición, burlas, ciberacoso (bullying digital) y consecuencias emocionales que afectan la autoestima y el bienestar de los jóvenes.

Estas circunstancias pueden derivar en intoxicaciones, descompensaciones, accidentes o situaciones que comprometen la salud física y emocional de los jóvenes.
La adolescencia es una etapa de construcción de identidad y autonomía progresiva, pero también de alta sensibilidad emocional. En este proceso, la presencia adulta responsable resulta fundamental.

Supervisar no significa desconfiar.
Involucrarse no significa invadir.
Acompañar significa cuidar.

Sugerimos a las familias:

* Conversar anticipadamente con sus hijos sobre expectativas y límites.
* Informarse sobre el lugar y la modalidad de cualquier encuentro.
* Garantizar la presencia de adultos responsables.
* Desalentar el consumo de alcohol y sustancias.
* Organizar traslados seguros.
* Recordar que ninguna tradición debe poner en riesgo la integridad de nuestros hijos.

La experiencia recogida en este abordaje territorial demuestra que la prevención más eficaz comienza antes del evento en las casas con adultos que se preocupan y se ocupan, asi se fortalece nuestros lazos con nuestros mas preciados tesoros, con el compromiso familiar.

Celebrar el último año es válido. Hacerlo sin poner en riesgo la salud y el bienestar es posible.

Como comunidad, creemos en una cultura del cuidado compartido, donde familias, escuelas, organizaciones sociales y el Estado trabajan de manera articulada para proteger y fortalecer a nuestros jóvenes.

Esta comunicación busca abrir el diálogo y promover una celebración consciente, segura y responsable.