A través de sus redes sociales el intendente Marcelo Matzkin brindó algunas aclaraciones sobre la denuncia contra el periodista Eduardo Rivas por el que fue allanado en su vivienda de la Ciudad de Buenos Aires, le incautaron un celular y una computadora.
COMUNICADO:
Ante la repercusión pública que tomaron las acciones de la Justicia contra el Sr. Eduardo Rivas, producto de mis denuncias efectuadas en mi calidad de padre, considero indispensable poner en contexto determinadas cuestiones:
Formulé la denuncia hace un tiempo, en calidad de padre, contra el imputado, luego de que este filmara de forma oculta, sin autorización y de modo intimidatorio a mi hija (en ese entonces de 14 años, hoy 15), mientras ella realizaba una entrada en calor previa a un partido de vóley en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Posterior a la filmación, el imputado me envió el video diciéndome: ‘Mirá a quién me encontré…’. A este hecho se suma una serie de mensajes en los que me manifestaba el seguimiento de los movimientos de toda mi familia, lo que evidencia una acción de persecución y hostigamiento sistemática.
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¿Conozco al imputado? En persona lo vi apenas dos veces, por mensajes de WhatsApp he intercambiado mensajes y opiniones. No conozco su familia, no sé qué edad tiene, ni cuándo es su cumpleaños, ni dónde vive y mi familia ni siquiera conoce su cara. No tiene motivo alguno para que reconozca a mi hija en un entorno no asociado a mi figura pública y a casi 100 kilómetros de nuestra ciudad. Esto demuestra una conducta obsesiva, coactiva e intimidatoria, y vulnera derechos básicos, especialmente tratándose de menores.
La denuncia no es por sus opiniones en un blog: es libre de opinar, aún mintiendo. De hecho, en la denuncia solicité explícitamente que se resguarde el derecho a expresión. La denuncia es para proteger a mi familia y, en particular, a mi hija, frente a la perversidad de ser filmada en forma oculta y sin consentimiento. Cabe aclarar que tanto mi hija como algunas de sus compañeras se sintieron intimidadas por esta filmación, y así se lo hicieron saber a sus padres y a mí.
Todo está documentado: han declarado testigos y puse mi celular y los chats a disposición de la Justicia. Las medidas ordenadas fueron dispuestas luego de valorar pruebas que así lo justifican, y se encuentran fundadas en la gravedad del hecho denunciado y en la evidencia aportada.
Asimismo, es importante aclarar que el Dr. Fernando Burlando, a quien conozco como colega de la profesión y de la política, no me patrocinó en la denuncia.
Por último, reafirmo mi respeto absoluto a la libertad de prensa. Sin embargo, invocar esa condición —real o supuesta— no genera impunidad ni otorga derecho a filmar, seguir o intimidar a mi familia, a mí, y menos aún cuando hablamos de hijos menores de edad.
Todos somos iguales ante la ley. La actividad pública de los funcionarios no justifica la intromisión en la vida privada de sus familiares, y mucho menos cuando son menores.
La convivencia se construye con opiniones en contra, e incluso con mentiras, pero nunca toleraré que se ataque la integridad de mis hijos menores de edad. Además de abogado e intendente, soy padre, y nunca renunciaré a defenderlos.










