El Tribunal dictó la condena máxima para Juan Alberto Antúnez y Lucas Ezequiel Torres. Fueron hallados responsables del homicidio agravado y de un violento raid delictivo que conmocionó a la ciudad de Zárate, donde se desempeñaba el oficial de 25 años.
El Tribunal dictó la condena máxima para Juan Alberto Antúnez y Lucas Ezequiel Torres. Fueron hallados responsables del homicidio agravado y de un violento raid delictivo que conmocionó a la ciudad de Zárate, donde se desempeñaba el oficial de 25 años.
Antúnez y Torres fueron considerados coautores penalmente responsables de una serie de delitos que confluyeron en la muerte de Cantero: Robo doblemente agravado por el uso de arma de fuego y por ser cometido en despoblado y en banda contra un efectivo policial, homicidio agravado (criminis causae) por matar para intentar ocultar otro delito o asegurar su resultado y por tentativa de homicidio contra el compañero de Cantero, el oficial Ezequiel Romello, quien sobrevivió al ataque aunque lo más interesante es que la justicia los declaró reincidentes y de ese modo anula cualquier beneficio de libertad anticipada o morigeración de la pena.
EL CASO DE LA CARBONERIA:
Osvaldo “Lalo” Cantero perdió la vida el 27 de abril de 2023 en el Hospital al que fue trasladado tras ser baleado en un establecimiento ubicado sobre el kilómetro 128 de la ruta 193, en Zárate. Allí, los delincuentes habían perpetrado un asalto cuando apareció la policía.
Los ladrones armados irrumpieron en el lugar y tomaron como rehenes a quienes estaban en la carbonería. Cuando los policías del Comando de Patrullas de Zárate, integrada por el sampedrino Osvaldo Cantero y su compañero Ezequiel Romello, llegó al lugar abrieron fuego.
Cantero recibió un impacto de bala en el abdomen que le provocó heridas gravísimas. A pesar de ser trasladado de urgencia al hospital de Zárate, el oficial de 25 años falleció poco después. Romello, por su parte, resultó herido en una pierna pero logró salvar su vida.
La noticia del fallecimiento del joven policía sampedrino generó profundo dolor en en Río Tala, donde reside su madre y en San Pedro fue destacado por la vocación que lo llevó a desempeñarse en la fuerza. De hecho, sus restos fueron velados en la Municipalidad y despedidos por una nutrida comitiva integrada por autoridades de la fuerza que también acompañó al cortejo en Río Tala.
Durante las audiencias, las pruebas recolectadas por la fiscalía —pericias balísticas, testimonios de las víctimas del robo y el análisis de las cámaras de seguridad— fueron determinantes para reconstruir el accionar de Antúnez y Torres, quienes tras el crimen intentaron darse a la fuga antes de ser capturados en operativos posteriores.










